ChatGPT ya es la app líder en salud y la segunda más usada en educación
Un reciente informe del Instituto Tecnológico de Buenos Aires confirmó el avance sostenido de la inteligencia artificial en América Latina, con un dato clave: ChatGPT ya se posiciona como la aplicación más utilizada en el ámbito de la salud y la segunda en educación. El estudio, correspondiente al 3er Índice de Innovación Regional, refleja cómo en apenas dos años estas herramientas pasaron de ser una novedad tecnológica a integrarse de forma estructural en la vida diaria.
La penetración de la IA en la región es acelerada. Según el relevamiento, casi la mitad de los latinoamericanos utiliza aplicaciones basadas en inteligencia artificial, y el 51% de ellos reconoce haber reducido el uso de otras plataformas desde su incorporación. Además, el 84% de los encuestados considera que estas tecnologías tienen un impacto positivo en su rutina, consolidando un cambio de hábitos que atraviesa distintos sectores sociales y etarios.
En el ámbito educativo, el crecimiento de ChatGPT es particularmente significativo. Si bien YouTube continúa liderando como herramienta pedagógica con un 60% de uso, el chatbot de OpenAI ya alcanza el 30%, superando a aplicaciones tradicionales de aprendizaje. Este fenómeno se enmarca en un ecosistema más amplio, donde otras plataformas de IA como Gemini, Copilot y DeepSeek comienzan a disputar el dominio histórico de gigantes tecnológicos como Meta y Google.
El impacto más disruptivo, sin embargo, se observa en el campo de la salud. Durante 2025, ChatGPT se convirtió en la herramienta más utilizada en este sector, especialmente entre jóvenes, desplazando a portales tradicionales de prepagas, cartillas médicas y aplicaciones de fitness. En países como Colombia, el 20% de la población ya la utiliza como principal fuente de consulta sanitaria, mientras que en el resto de la región el promedio ronda el 15%.
A pesar del crecimiento, el informe advierte que el acceso y uso de la inteligencia artificial aún presenta desigualdades. Mientras que el 43% de las personas con educación superior completa utiliza estas herramientas, el porcentaje desciende al 19% entre quienes cuentan solo con educación primaria. También persiste cierta resistencia: un 29% de los encuestados no muestra interés en emplear tecnología para gestionar su salud, y un 18% mantiene la misma postura en el ámbito educativo.












