Luciana Chiavassa y Darío Villagra: pasión, montaña y un sueño cumplido en el Cruce de los Andes 2025

Luciana Chiavassa y Darío Villagra: pasión, montaña y un sueño cumplido en el Cruce de los Andes 2025

Luciana Chiavassa y su pareja, Darío Villagra, completaron el exigente desafío Cruce de los Andes 2025, una de las competencias de trail running más emblemáticas de Sudamérica, que este año reunió a miles de corredores de distintos países para atravesar durante tres días senderos de cordillera, campamentos y climas extremos.

En diálogo con PC, Chiavassa relató que su camino hacia esta carrera comenzó hace 8 años, cuando impulsada por el deseo de correr sus primeros 21k en calle, se unió a un equipo de running de la ciudad, donde además de adquirir técnicas de la disciplina, encontró el amor, dado que es donde ella y Darío se conocieron y desde hace tiempo recorren juntos esta pasión.

Sobre cómo es que decidieron afrontar el desafío del Cruce de los Andes, Luciana comentó que “cuando te metes en esta actividad es como un viaje de ida. Nosotros hicimos muchas competencias de calle, muchos kilómetros, muchas de 21, muchas de 10, después empezamos con la montaña”.

La corredora destacó que la preparación fue intensa y prolongada: “Entrenamos un montón, muchísimo. Para esto hay que ir bien entrenado porque la montaña es muy desafiante, ya sea por el clima o la distancia”. Parte de ese recorrido incluyó múltiples pruebas de fondo que le permitieron contar con la preparación que requiere esta carrera. “Yo hice dos maratones de 42 en Buenos Aires. Darío ya hizo seis maratones de 42 en calle y también dos de 42 en montaña”, detalló.

El Cruce de los Andes, que en esta edición volvió a unir Argentina con Chile en un recorrido de más de cien kilómetros, demanda no solo rendimiento físico sino también una logística precisa. La carrera se disputa en tres etapas, con pernocte obligatorio en campamentos montados en plena cordillera.

Esta carrera lleva mucha organización, ya que nos fuimos una semana, viajamos en avión, alquilamos una cabaña, nos entregaron el kit y tuvimos que organizar todo: comida, ropa, zapatillas, repuestos, bastones que son imprescindibles para correr”.

Chiavassa describió la emoción de enfrentar los senderos de la cordillera: “El desafío fue increíble, no hay palabras. Es muy emocionante estar en el filo de la montaña y ver el paisaje soñado. Fue una carrera muy muy difícil y dura, más de todo la tercera etapa donde ya vienes acumulando muchos kilómetros”.

La llegada a la meta fue un momento imborrable. “Fue una experiencia que jamás en mi vida me voy a olvidar”, expresó con emoción. “Lo más lindo es poder cumplirla, llegar y agradecer este logro, tener salud, y sobretodo es compartido con amigos y con mi pareja. Llegar y ver que Darío me estaba esperando porque él llegó antes que yo, fue increíble poder abrazarlo y también recordar a los familiares, a mis hijos que me bancaron todos los días de entreno.

Con la satisfacción de haber completado uno de los desafíos más emblemáticos del trail latinoamericano, Chiavassa ya piensa en el futuro: “Ojalá pueda volver a correrla en algún momento. Voy a volver”.